viernes, 14 de octubre de 2016

Mosquitos hembra: en entornos habitados por humanos cuantas menos mejor

Si hay una especie animal en la que las hembras no son bien vistas, es en los mosquitos. Llevadas por la necesidad de ingerir sangre para producir huevos, sus picaduras pueden ser transmisoras de enfermedades como la malaria, el dengue, o el virus zika. Reducir las poblaciones de mosquitos hembra mediante la genética es una propuesta de la Universidad de Virginia (EEUU).




Anopheles gambiae


Mosquitos hembra: en entornos habitados por humanos cuantas menos mejor

Los insectos utilizan diversos mecanismos y señales moleculares primarias de determinación del sexo a nivel cromosómico, entre ellos el sistema XX/XY, en el que el macho determina el sexo.

Los mosquitos del género Anopheles poseen cromosomas X e Y bien diferenciados y la evidencia genética sugiere que un factor M dominante en el cromosoma Y controla el desarrollo masculino en estos insectos. El mismo cromosoma Y del Anopheles regula también el comportamiento de apareamiento.

De ahí que el interés en descifrar los misterios del funcionamiento de este material genético es enorme, para arrojar luz sobre el mecanismo y la evolución de la diferenciación sexual en estos mosquitos.

El resultado puede tener una aplicación práctica relevante para millones de personas: sólo los mosquitos hembra transmiten patógenos de enfermedades, como la malaria o el dengue, ya que sólo ellas se alimentan de sangre, asi que poder incidir en la determinación del sexo de las poblaciones de mosquitos podría ser un nuevo enfoque en el control de plagas.

Un gen que puede acabar con las hembras

Siguiendo esta línea de investigación, científicos de la Universidad de Virginia en EEUU han descubierto un gen que puede reducir la cantidad de mosquitos hembra a lo largo de varias generaciones.


Aedes albopictus



Con la aplicación de un determinado gen del cromosoma Y en los autosomas (cromosomas no responsables de la determinación del sexo) en mosquitos Anopheles stephensi, especie urbana transmisora de la malaria, los autores del estudio lograron que murieran el 100% de todos los embriones femeninos que heredaron este gen.

La copia adicional de este gen, al que llamaron Guy1, se transmite a ambos sexos, pero sólo los machos sobreviven. Además, estos mosquitos machos no mostraron ninguna desventaja reproductiva detectable en el laboratorio.

La proteína Guy1 sólo se transmite a la mitad de la progenie, dejando algunas hembras que no han heredado el gen entre los mosquitos de la próxima generación. Conseguir que toda la descendencia sea masculina  es uno de los futuros objetivos de los investigadores.


Fuente: Universidad de Virginia

Publicado en Higiene Ambiental, el martes 4 de octubre de 2016

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